Nunca he sido de constitución atlética. Siempre he sido de complexión más bien delgada, y además, cuando he querido coger unos pocos de kilos de masa muscular haciendo deporte, encima he tendido al sobrepeso.

Por eso, cuando empecé con el programa de entrenamiento asistido por un entrenador personal de ‘The Unit’ no las tenía todas conmigo de que fuese a funcionar.

Al principio sólo contraté 7 semanas, para ver si podía aguantarlo y si realmente funcionaba y me merecía la pena un esfuerzo tan grande. Por mi propia experiencia personal en otros gimnasios, sabía de sobra que intentar conseguir una transformación física como la que yo quería en un periodo tan corto de tiempo, supondría un esfuerzo físico y psicológico enorme. Y todo hay que decirlo, mi entrenador personal en ‘The Unit’, Marc Font, siempre fue sincero y nunca me engañó. Era muy poco tiempo, y no debía desanimarme si no lo conseguía.

 

La verdad es que las 3 primeras semanas fueron muy duras. Iba a entrenar 5 días a la semana, de los cuales 3 días alternos hacía entrenamiento con pesas para ganar tono y algo de volumen muscular, y los 2 restantes hacía entrenamientos metabólicos, que consistían básicamente en ejercicios seriados tipo HITT (High Intensity Interval Training), para activar la quema de grasas.

Como decía, las 3 primeras semanas fueron bastante duras y cuando empecé la cuarta semana pensaba que sólo iba por la mitad del programa y que no lo conseguiría. Pero fue justo en ese punto de inflexión intermedio cuando mi mente y mi cuerpo hicieron ‘click’.

De pronto, durante la cuarta semana, noté que tenía más aguante y que ya no me faltaba tanto la respiración. Además, me vi tirando de más kilos de los que había conseguido tirar con anterioridad en otros periodos de mi vida entrenando en otros gimnasios. Aparte lo más importante, no me costaba ir al gimnasio, al contrario estaba deseando ir.

 

Ahí fue cuando empecé a animarme y a pensar que algo distinto estaban haciendo en ‘The Unit’. Recapacité y pensé en ello. Efectivamente todo era diferente en su programa. Desde el trato personal exclusivo en los entrenamientos, hasta la atención que me daban semanalmente a mi progreso. Mi entrenador personal me pesaba todas las semanas, así como me medía la acumulación de grasa en todos y cada uno de los pliegues de mi cuerpo. Con especial atención a la zona abdominal que es donde tendemos los hombres a acumular más la grasa. La progresión era sorprendente. Controlándome y modificándome la ingesta de calorías según avanzaban las semanas, me subía o me bajaba la cantidad que debía comer de hidratos de carbono, de proteínas y de grasas (sí, porque las grasas también son necesarias y, frente a lo que siempre hemos pensado erróneamente, hay que consumirlas sí o sí). Había ido perdiendo 1 kilo por semana, y precisamente en las zonas donde debía perderlo. Sin dejar de ganar tono muscular y masa magra semana a semana.

 

Muy animado, seguí con el programa hasta el final y entonces vino lo mejor. Al final de las 7 semanas los resultados positivos eran tan visibles frente al espejo que mi entrenador personal me preguntó: ¿Vamos a 12? Lógicamente, yo sin pensármelo le dije que sí, que a por todas.

Y es durante ese periodo extra cuando noté el cambio más importante. No sólo ya en mi físico, sino en mi forma de pensar, y de vivir mi vida. Mi forma de comportarme en mi día a día ha dado un cambio drástico.

Ya no bebo, no consumo alcohol. Bueno, excepto 2 ó 3 copas de vino tinto que tengo libres a la semana, aunque no suelo tomármelas casi nunca.

Como sano durante todas las comidas. Sin tomar alimentos ultraprocesados que contengan altas cantidades de azúcares y/o grasas ‘malas’ (llamémoslas así para diferenciarlas de las que antes he dicho que debemos de consumir sí o sí). Con la única excepción de una comida libre que suelo hacer a la semana; pues, como comento en el siguiente párrafo, la angustia y la ansiedad tampoco suelen ser buenos compañeros de viaje.

 

También he eliminado el estrés de mi vida. Bueno, quiero decir que intento controlar los niveles de estrés. Es decir, como yo digo, estoy más zen últimamente. Intentando tomármelo todo con más calma, y a la gente negativa y tóxica la elimino de mi entorno por sistema. Porque vivir angustiado genera cortisol, y eso además de ir en contra de nuestra salud, juega también en contra de nuestra progresión en el gimnasio.

Intento que mis horas y días de descanso sean reales y efectivos. Controlando mis horas de sueño. Porque el descanso es tan importante como el entrenamiento. Sin descanso, los músculos no se recuperan y no hay progresión.

Al final de esas 12 semanas, los resultados para mí eran ya tan notables, tanto a nivel físico como mental, que ya no hizo casi falta que Marc me hiciera la última pregunta: ¿Vamos a por todas, a 14? Mi respuesta está a la vista en las fotos que ya conocéis.

 

Ahora, a día de hoy, no me puedo imaginar de otra forma mi vida. ‘The Unit’ se han convertido en unos amigos, una familia, a la que me gusta pertenecer. Pienso seguir entrenando con ellos, ya sin metas ni objetivos (al menos a corto plazo, como he hecho); pues, como le dije a Marc el otro día, las horas que voy al gimnasio me sirven de relax, y consigo desconectar totalmente de los problemas diarios cotidianos que todos tenemos (y quien diga que no los tiene, miente).

 En definitiva, soy una persona distinta. No sé si mejor o peor. En eso tipo de valoraciones no quiero entrar porque eso es algo también muy personal y habrá todo tipo de opiniones. Pero de lo que sí estoy seguro es que yo al menos me siento más contento y feliz conmigo mismo. Que ya es mucho. Bastante. Suficiente para mí.

EL PROCESO THE UNIT

14 SEMANAS

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